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   RAW (en inglés crudo) es un formato de archivo digital de imágenes que contiene la totalidad de los datos de la imagen tal y como ha sido captada por el sensor digital de la cámara fotográfica. El formato RAW no suele llevar aplicada compresión como ocurre con el popular JPEG, aunque en algunos casos sí se emplea.    Debido a que RAW contiene la totalidad de los datos de la imagen captada por la cámara y una mayor profundidad de color, sus ficheros tienen un tamaño de archivo muy grande, generalmente coincide con los megapíxeles de la cámara, si es de 10M pues el RAW suele ocupar eso.    Las cámaras profesionales y semiprofesionales ofrecen por lo general la opción de grabar imágenes en el formato RAW, además del formato JPEG. También algunas cámaras compactas de nivel alto ofrecen esta posibilidad.    El formato RAW se usa en aquellos casos en los que interesa archivar una fotografía tal como ha sido captada por el sensor digital, sin ningún tipo de manipulación por la cámara, para poder procesarla posteriormente en el ordenador mediante un programa de tratamiento de imágenes.    El gran inconveniente de los formatos RAW es la falta de estandarización, cada fabricante usa su formato, lo que puede producir incompatibilidades o que el formato no se pueda usar en el futuro, por ello se pide que exista un formato RAW abierto; es lo que hacen en openraw.org. Una alternativa abierta podría ser el Digital Negative Format o DNG de Adobe.    Por asociación con la fotografía analógica, también suele conocerse el formato RAW como negativo digital.    Si disparamos dos fotos del mismo motivo, una en JPG con baja compresión (alta calidad) y otra en RAW, seguramente se verá mejor la tomada en JPG: mejor nitidez/enfoque, mejor contraste, mejor iluminación, mejores colores. Esto es debido a que una cámara digital suele aplicar distintos filtros digitales para mejorar la imagen. Sin embargo, el formato RAW nos muestra la foto tal y como el sensor la capturó, sin ningún filtro de mejora. Se verán unos colores más neutros, menos saturados, un enfoque más blando y una iluminación que dependerá más de la exposición que hicimos, más visiblemente sobre o subexpuesta si fuera el caso.    Sin embargo, una foto en JPG tiene 24 bits/píxel (8 por canal) frente a 48 bits/píxel (16 por canal) que suele contener la imagen obtenida al revelar el archivo RAW. 24 bits serán suficientes para ver toda la gama de colores posible, pero serán claramente insuficientes cuando queramos realizar ciertos ajustes (iluminación, corrección de tonalidades,...) a la imagen. Por otro lado, una imagen en formato RAW, aunque en apariencia parezca más pobre, contiene muchísima más información y será muy manipulable al ajustar luces y colores.    En la fotografía analógica se disparaba sobre una película, esta película se llevaba al laboratorio para positivar y revelar, en el revelado se hacían los ajustes adecuados de nitidez, contraste, brillo etc... y se imprimían. Ahora es similar cambiando los soportes, la captura la hace un sensor electrónico con patrón bayer, se descarga en el ordenador el archivo y se trata con programas como Photoshop, camera RAW antes de ver el resultado, bien en pantalla o bien impreso, dependiendo de la salida se le da un tratamiento u otro.    Personalmente tengo ajustada mi cámara con algo más de contraste y nitidez del que viene de fábrica, disparo en RAW+JPG y suelo tratar muy poco la mayoría de JPG, y las fotos que me parecen mejor las trato desde el RAW a máxima calidad. Los programas que utilizo son el Photoshop y el Camera RAW.    Estos archivos son de solo lectura, es decir, que cualquier modificación que se haga en RAW se guardara en un archivo satélite, no se modificara el archivo RAW original, con lo que no se perderá la información por más que modifiquemos. Al contrario que los JPG que cualquier modificación se guardara en el mismo archivo, con lo que perderemos la información original si no hemos hecho una copia anteriormente. Pero esto no es entendible por la mayoría de programas, entonces el RAW con su modificación tendremos que pasarlo a JPG para su manejo normal, esto se hace al final del proceso para conservar la máxima calidad. Así tendremos cuatro archivos, el RAW y su satélite con las modificaciones del camera RAW, el PSD que es el formato Photoshop con las modificaciones hechas en él, esto nos permite guardar todas las capas de modificación y podremos volver a ellas si necesitamos hacer una pequeña modificación en alguna de ellas y el JPG con el resultado final.    En cuanto al tamaño, pues yo suelo manejar todo esto, sobre todo para fotos en estudio, y el RAW con su satélite me ocupan 10 Megas aprox., el PSD en algunos casos cerca de 300 Megas, medio CD para que calculéis, y el JPG final a calidad aceptable unos 3 Megas, en tamaño y calidad reducidas pero muy aceptable suelen ocuparme 500 Kb. Fuente: Wikipedia, Txotxe. |